Efectivamente, el otoño suele ser una buena época para una rinoplastia porque, entre otras cosas, facilita una recuperación más discreta: hay menos exposición solar, menos planes para irse a la playa, temperaturas más suaves y más margen para respetar las primeras semanas de inflamación sin vivir pendiente de los eventos típicos del verano. Y es que operarse la nariz implica reposo, buenos niveles de protección y mucha paciencia. Los motivos más destacados para entrar en quirófano aprovechando el otoño ya se los hemos adelantado, pero en este nuevo artículo de nuestra clínica de cirugía estética en Santiago le explicamos, gracias a la experiencia del Dr. J. L. Vila Moriente, muchos más datos para tener en consideración.
1. Hay menos exposición al sol
Tras una rinoplastia hay inflamación y, en algunos pacientes, hematomas alrededor de los ojos. Es decir, el sol directo no ayuda durante esa fase. En cambio, el otoño lo pone mucho más sencillo a la hora de proteger la zona o evitar pasar muchas horas al aire libre.
No obstante, no estamos hablando de esconderse en casa: simplemente queremos que cuide correctamente una zona que está cicatrizando.
2. La vida social suele ser más tranquila en otoño
El verano concentra viajes, bodas, fiestas y planes improvisados. Y todo es maravilloso, pero después de una rinoplastia en nuestra clínica de cirugía estética en Santiago conviene respetar el reposo inicial, dormir con la cabeza elevada y evitar golpes o esfuerzos.
El otoño, por su parte, suele ser más rutinario. Y la rutina, para un postoperatorio, ayuda mucho de lo que pensamos en un principio.
3. Las temperaturas son más cómodas
El calor intenso aumenta la sensación de incomodidad durante los primeros días tras una rinoplastia. Y es que la nariz está inflamada, se respira peor al principio y el paciente nota la zona sensible.
Con temperaturas suaves, es evidente que el postoperatorio se lleva mejor. También resulta más fácil evitar la sudoración excesiva o actividades que no convienen durante las primeras semanas.
4. Da margen antes de Navidad o primavera
Los resultados definitivos de una rinoplastia no se ven al quitar la férula. La inflamación baja poco a poco y el refinamiento continúa durante meses, especialmente en la punta.
Es decir, operarse en otoño hace viable llegar a fechas posteriores con una recuperación más avanzada. No significa que el resultado esté cerrado, pero sí que la fase más visible del postoperatorio habrá quedado atrás.
5. Se planifica mejor la cirugía
Una rinoplastia necesita un estudio facial, una exploración nasal, fotografías y una conversación profunda sobre lo que se busca corregir. No nos valen las prisas, así que la calma propia del otoño es bastante mejor que los ritmos tan vertiginosos del verano.
¿Está pensando en hacerse una rinoplastia en Santiago?
En ese caso, ahora que sabe mucho más, pida una cita con el Dr. J. L. Vila Moriente para que podamos atenderle en nuestra clínica de cirugía estética en Santiago. Valoraremos su nariz, su respiración y sus expectativas y así escogeremos el momento quirúrgico más adecuado.